LONDRES.- Cuando Edgar "Barbie" Valdez, uno de los criminales más buscados de México, fue capturado el mes pasado, no sólo admitió ser el líder de un grupo criminal internacional. También reveló que había gastado 200.000 dólares haciendo una película sobre su vida, según destacó un informe de la BBC.

Esa confesión no tomó por sorpresa a muchos en México: se sabe que los narcotraficantes disfrutan ser destinatarios de "narcocorridos", las canciones populares que narran sus aventuras.

Pero las fallidas aspiraciones cinematográficas de Valdez -tras su detención es poco probable que ese filme sea hecho público- han puesto nuevamente en el tapete a un género cinematográfico de distribución limitada pero muy popular en partes de México desde hace años.

Es conocido como "narcocine", y consiste en películas que, inspiradas por las historias reales del mundo del crimen organizado, exhiben un retrato ficcionalizado de la vida íntima de los miembros de los carteles de la droga.

Las "narcopelículas" se venden solamente en DVD y están disponibles principalmente en negocios en el norte de México y el sur de Estados Unidos; se realizan con poco presupuesto y son pobres en términos de efectos especiales o sofisticación artística. Allí los narcos aparecen como personajes ideales. (Especial)